Memo Ochoa: El hombre que se sienta en la mesa de Campos y ‘La Tota’.

En 2011, Guillermo Ochoa entró a Europa por la puerta de atrás luego de fichar con el Ajaccio, modesto equipo francés en ese entonces recién ascendido a la Primera División.

Sin embargo, el examericanista hizo historia aún sin debutar, pues se convirtió en el primer portero mexicano que jugaría en el Viejo Continente. Ni el legendario Jorge Campos en su momento llevó su calidad e irreverencia hasta aquellas tierras.

A partir de entonces, el camino de Ochoa en Europa ha estado marcado por la lucha y remar contracorriente. En innumerables ocasiones se le vinculó con clubes de prosapia en distintas Ligas como la francesa, Premier, Italia y España… Luego, la realidad indicó otra cosa.

En el plano individual, el mexicano por lo regular tuvo ‘buenas notas’, pues al jugar en un equipo de cortos alcances, prácticamente partido tras partido era colocado en un ‘paredón de fusilamiento’, en donde le disparaban balones desde todos los ángulos posibles.

Era recurrente leer en los titulares deportivos: “Pierde el Ajaccio, pero Ochoa tuvo una gran actuación”. Sonaba a un contrasentido, pero Memo entendió que ‘sufrir’ era otra forma de cumplir un sueño.

Luego de tres años en Francia y tras su primer descenso, Ochoa llegó a España con el Málaga, un equipo mediano en donde se esperaba el despunte de su carrera en 2014… Otra vez la expectativa quedó lejos de la realidad.

Fue condenado a la banca sin oportunidad de disputar el puesto con el camerunés Carlos Kameni, y en dos temporadas jugó 11 tristes partidos con el club, y esto debido a una lesión del africano.

Fueron dos años tirados a la basura en la carrera de Ochoa, que dentro de su inactividad era ‘rescatado’ de forma recurrente por la Selección Mexicana, pues aparecía en las convocatorias pese a no tener los méritos deportivos, más allá de sus grandes condiciones bajo el arco.

Y es precisamente desde ese sitio, el Tricolor, donde Memo se ha revalorado, pues más allá de comulgar o no con el estilo del guardameta, su actuación en la Copa del Mundo Brasil 2014 rayó en la excelsitud, lo mismo que en la Confederaciones y en el Mundial de Rusia el año pasado.

En 2016 llegó al Granada, en donde su andar fue paralelo a lo que vivió en Francia: el equipo era un desastre, lo goleaban de forma recurrente y además de descender, Memo entró a los libros negros de La Liga al convertirse en el guardameta más goleado en la historia del torneo… Paradójicamente también fue el que más atajadas realizó a lo largo de la temporada.

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