Vladimir Guerrero recibirá la noticia del salón de la fama en NY

Sin presión, como al parecer nunca la sintió antes de enfrentar a Randy Johnson o Roger Clemens, Vladimir Guerrero espera junto a familiares en una casa que tiene en Nueva York solo que el reloj marque las 6:00 PM (7:00 PM en RD) para recibir la llamada que certifique de forma oficial que es miembro del templo más sagrado del béisbol.

De tan escasas palabras antes las cámaras que prefería evitar a los medios sin ofensas, es muy probable que su hijo de 18 años de igual nombre y apellido ya supere las entrevistas ofrecidas en dos cursos como profesional a las concedidas por la Tormenta de Don Gregorio, como lo bautizara Bienvenido Rojas.

Guerrero no ganó titulares ni con la boca, ni con su conducta, ni por ingresar a su cuerpo sustancias controladas; escribió con el madero (y su brazo) en 15 temporadas una carrera que requiere de las páginas de una guía telefónica para desglosar, cuando a la mayoría de peloteros se les resume en una postalita de 3.5 por 2.5 pulgadas.

Con el 52% de las boletas conocidas hasta ayer, Guerrero acumulaba el 94.6% (212 de 220), un porcentaje similar al conseguido por leyendas como Willie Mays y Carl Yastrzemski.

Con Guerrero, que se convertiría en el primer jugador de posición dominicano en el Pabellón de la Fama, se abrirá las puertas a la generación ofensiva más prolífera que ha parido la República Dominicana, esa que se estableció en la década de 1990 y que incluye a figuras como Adrian Beltré, David Ortiz, Miguel Tejada, Sammy Sosa, Alex Rodríguez, Manny Ramírez, estos cuatro últimos comprometido su ingreso por vínculos y sospechas al uso de esteroides.

Una vez retirado a los 36 años (2011) fue más abierto, ya sea porque entendía que acercarse a los medios podía facilitar los votos o porque los años les dieron la experiencia para manejarse con más fluidez.

El proceso de acercamiento incluyó abrir cuentas en las redes sociales administrada por un community manager con una actividad estratégica que le permitía estar presente al mínimo detalle de su carrera. Nada de llenar su casa con cuadros costosos, ni escuchar jazz o jugar ajedrez para parecer más culto. Es un Vladimir sencillo, de andar como uno más por las calles de su pueblo, jugar dominó y softbol, pelar un chivo, cargar una carretilla o asistir a las fiestas patronales.

Guerrero puede ser el primer jugador que ingresa a Cooperstown con la gorra de los Angelinos de Anaheim o el último que lo hace con la de los desaparecidos Expos de Montreal.

Es una decisión que no depende del todo de él, pero el jugador ha evitado comprometerse con una u otra franquicia en el pasado reciente, si bien llegó a decir que prefería hacerlo con Anaheim debido a que Montreal no tiene equipo desde 2004. Gary Carter, Andre Dawson y Tim Raines ingresaron con gorras de la franquicia canadiense, mientras que Albert Pujols es el Angels que a la fecha proyecta hacerlo primero, entre los activos.

Vía: diariolibre.com.
× WhatsApp!